POR WILLIAM ALCANTARA
La provincia de San Cristóbal se encuentra en un punto de inflexión. Por un lado, las cifras oficiales del Presupuesto de Ingresos y Ley de Gastos Públicos para el año 2026 dibujan un escenario de inversión sin precedentes: una apropiación de RD$4,315,709,764 para la provincia y RD$729,830,865 específicamente para el municipio cabecera.
Recientemente, saludamos con optimismo la visita de fiscalización del Ministro de Vivienda y Edificaciones al Hospital Traumatológico del Sur (Ciudad Sanitaria) en Yaguate.
El Ministro de la Vivienda, Hábitat y Edificaciones (MIVHED), Ito Bisono, tiene bajo su responsabilidad otros proyectos que no pueden quedar en el olvido. La construcción de 250 viviendas en la provincia, con una partida de RD$13,305,993, debe ejecutarse con un criterio de equidad que beneficie a los sectores más deprimidos de nuestros ocho municipios.

Como ciudadanos y técnicos, nuestra preocupación no es solo la falta de recursos, sino la capacidad de gestión.
Nuestras exigencias son claras y firmes: Fiscalización Legislativa: Es imperativo que nuestros 10 diputados y el senador ejerzan su rol constitucional de manera trimestral. No podemos permitir que los fondos asignados se queden estancados en cuentas bancarias por fallas en la planificación.
Licitaciones a tiempo: Las unidades ejecutoras deben iniciar los procesos de compras y contrataciones desde el primer trimestre del año para garantizar que el tiempo sea suficiente para el avance físico de las obras.
Compromiso con lo local: Exigimos que los ingenieros contratistas prioricen la compra de materiales y servicios en comercios de San Cristóbal. El desarrollo económico debe ser integral y quedarse en nuestra tierra.
Transparencia Proactiva: Necesitamos informes de ejecución comparada (Presupuesto vs. Ejecutado) que permitan a la sociedad civil dar un seguimiento real al uso de cada peso.
San Cristóbal produce muchísimo para el Estado Dominicano, pero históricamente recibe muy poco en retorno. Es hora de que la inversión social deje de ser una promesa de papel y se convierta en bienestar tangible. Estaremos vigilantes, porque un presupuesto bien ejecutado es la herramienta más poderosa de transformación social.
San Cristóbal no puede esperar más.