ADMINISTRAR CON LA MISMA PASIÓN CON LA QUE SE BUSCA EL VOTO

En tiempos electorales, las calles se llenan de promesas, los discursos se cargan de esperanza y las visitas a los barrios se vuelven constantes. Los problemas del pueblo pasan a ser prioridad inmediata, las comunidades son escuchadas y cada ciudadano parece convertirse en el centro de atención. Sin embargo, una vez concluye el proceso electoral, esa energía suele diluirse entre la burocracia, el silencio administrativo y la desconexión con la realidad social.
La verdadera transformación de la República Dominicana no se logra únicamente convenciendo para votar, sino gobernando con la misma determinación con la que se solicita el voto. Administrar es servir. Administrar es cumplir. Administrar es comprender que el poder no es un privilegio, sino una responsabilidad sagrada con cada dominicano y dominicana.
Imaginemos una gestión pública donde cada funcionario trabaje con la urgencia de quien está en campaña permanente, pero no en busca de votos, sino de resultados. Donde cada obra prometida se ejecute con eficiencia y transparencia. Donde cada decisión se tome pensando en el bienestar colectivo y no en cálculos políticos.
La República Dominicana posee el potencial, cuenta con los recursos y, sobre todo, tiene una ciudadanía que anhela instituciones fuertes y líderes coherentes. Lo que se necesita es voluntad real, compromiso constante y una visión de país que trascienda los cuatro años de mandato.
Porque el verdadero liderazgo no se demuestra en la tarima, sino en la gestión diaria. Y cuando administrar sea tan importante como ganar elecciones, entonces podremos afirmar que estamos construyendo el país que todos merecemos.
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